lunes, 16 de marzo de 2015

Frases de "Tambores de otoño" - Outlander 4




—Tú eres mi valor, así como yo soy tu conciencia -susurró-. Tú eres mi corazón y yo tu compasión. Solos no somos nada. ¿No lo sabes, Sassenach
Lo sé -dije con voz temblorosa-. Por eso tengo tanto miedo. No quiero volver a ser media persona, no podría soportarlo. 
Pero ¿no te das cuenta de que la noción de la muerte entre nosotros es muy poca cosa, Claire? susurró.
Mis manos se cerraron contra su pecho. No, no pensaba que fuera poca cosa. 
Todo el tiempo, cuando me dejaste después de Culloden, estuve muerto, ¿no es así? Estaba muerto, Sassenach, y sin embargo todo ese tiempo te amé.
Cerré los ojos sintiendo la leve picazón de la hierba en mis labios.
Yo también te amaba -susurré-. Siempre lo hice. 
Mientras mi cuerpo y el tuyo vivan, seremos una sola carne -susurró.
Sus dedos me tocaron el pelo, la barbilla, el cuello y los pechos; respiré su aliento y lo sentí en mis manos.


—Y cuando mi cuerpo perezca, mi alma todavía será tuya, Claire. Juro por mi esperanza de ganarme el cielo que no seré separado de ti. Nada se pierde, Sassenach; sólo se transforma.
—Eso es la primera ley de la termodinámica —dije secándome la nariz. 
—No -respondió-— Eso es fe.

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