jueves, 23 de abril de 2015

Sé que será mía, para siempre

"El Beso", de Gustav Klimt

-¿En quién piensas?

-En ella.

-¿Y quién es ella?

-Mi inspiración.

-¿Por qué?

-Porque la deseo.

-¿Cuánto?

-Mucho. Muchísimo.

-¿Qué deseas ahora?

-Ponerla contra la pared y besarla sin parar.

-¿Qué te gusta tanto de ella?

-Su sonrisa cuando me mira, cuando me acaricia y me abraza. Me estremezco cuando me roza la piel con sus suaves manos. Cuando pone sus frágiles e inocentes labios en los míos.

-¿Qué la hace tan perfecta?

-Que ella sea mía. Que yo sea de ella. Que nos queremos... que nos deseemos.

-Estás loco... te has enamorado de una sombra. Ella no existe. No hay nadie tan perfecta.

-Sí. Sí que existe. Pero tú no la puedes ver. Está en mi; siempre está en mi. Cierro los ojos, y ahí está ella. Nos besamos ardientemente y hacemos el amor. Ella suspira de placer, me mira y me dice tiernamente sofocada por la pasión: "Te quiero". Y en ese momento, sé que no puedo vivir más sin ella. Sé que es perfecta. Sé que será mía, para siempre.

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