domingo, 15 de noviembre de 2015

Lejos del Mundanal Ruido - Thomas Hardy

Lejos del Mundanal Ruido (2015)

—Usted sabe señorita, que yo la amo, y la amaré siempre. Sólo le digo esto para que piense que jamás podría desearle ningún mal.

Un resplandor amarantino descendió entonces sobre ellas, y el imparable mundo hizo girar a Bathsheba hasta la perspectiva contraria, en dirección este, donde las estrellas palpitaban indecisas. Buscó la silenciosa agonía de los astros entre las sombras del espacio, pero no encontró nada. Su atormentado espíritu estaba muy lejos, junto a Troy.

Pero el hombre es un palimpsesto, incluso para sí mismo, y escribe una cosa claramente visible y otra distinta entre líneas. Es posible que bajo el impulso utilitarista hubiese otro heroico: Ayudaré hasta el último momento a la mujer a la que tanto he amado.

Era el suyo ese afecto sólido que surge (si es que llega a surgir) cuando al conocerse dos personas descubren primero los aspectos más ásperos de sus respectivos caracteres y desconocen los mejores hasta mucho después, mientras el amor va creciendo en los intersticios de una dura masa de realidad prosaica. [...]. Cuando, no obstante, una feliz circunstancia permite que prospere, este sentimiento mixto resulta ser el único amor más fuerte que la muerte: ese amor que ni el agua puede saciar, ni las inundaciones pueden anegar; en comparación con él lo que normalmente entendemos por pasión resulta evanescente como el vapor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario